La validación de contenidos electorales en redes sociales: ¿cómo se informan los estudiantes de Unibagué?

En tiempos de elecciones, las redes sociales se convierten en uno de los principales escenarios de circulación de información política. Para los jóvenes universitarios, estos entornos digitales no solo son espacios de entretenimiento, sino también fuentes cotidianas de noticias, opiniones y debates. Sin embargo, cuando los contenidos electorales no se validan adecuadamente, pueden desencadenar procesos sistemáticos de desinformación masiva que afectan la formación de una opinión crítica e informada.

A partir de esta preocupación, una investigación realizada con estudiantes de la Universidad de Ibagué se propuso responder la siguiente pregunta: ¿qué procesos de validación practican los jóvenes sobre los contenidos electorales que consumen en redes sociales?

Un enfoque crítico para comprender la comunicación política digital

El estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo, bajo el paradigma crítico, el cual busca analizar, cuestionar y transformar las estructuras de poder presentes en la sociedad. En el campo de la comunicación, esta perspectiva permite examinar cómo circula la información política y qué intereses o mediaciones influyen en su visibilidad.

Teóricamente, la investigación se apoyó en los aportes de Henry Jenkins sobre cultura participativa, transmedia e inteligencia colectiva. Según esta perspectiva, el entorno digital contemporáneo transforma a los consumidores en participantes activos que crean, comparten y remezclan contenidos. La información ya no depende exclusivamente de medios tradicionales, sino que circula a través de dinámicas colaborativas entre usuarios. Desde esta perspectiva, la categoría conceptual de inteligencia colectiva sostiene que el conocimiento no se construye de manera individual, sino a partir de la interacción entre múltiples personas que comparten, comentan, corrigen y reinterpretan información en red. De este modo, el sentido se produce colectivamente, a través de procesos de participación, intercambio y validación social.

Metodología

Para comprender las prácticas de los estudiantes, se realizó una observación participante que permitió evidenciar cómo buscan, validan y comparten información política. Posteriormente, se aplicaron entrevistas semiestructuradas a profundidad con el fin de profundizar en sus procesos de validación.

El análisis de la información se realizó con apoyo de Voyant Tools, una herramienta web para el análisis textual, y de ChatGPT, utilizado para identificar campos semánticos y construir una matriz conceptual que facilitara la interpretación de resultados.

Lo que revelan los hallazgos

Desde el punto de vista del análisis textual, la investigación contó con un corpus de 11 documentos que reunieron un total de 7.948 palabras y 1.112 formas de palabra única.

Este volumen permitió identificar recurrencias significativas y campos semánticos clave en los discursos de los estudiantes. El análisis de frecuencia evidenció que términos como “contenido”, “candidato”, “información” y “redes” no solo se repiten de manera constante, sino que estructuran el núcleo de sus preocupaciones frente al consumo político digital.

La palabra “contenido”, por ejemplo, aparece asociada principalmente a información política desinformada que el algoritmo muestra automáticamente en redes sociales. Los estudiantes reconocen que este tipo de contenido suele generar confusión más que claridad, por lo que recomiendan no interactuar con él, ni compartirlo, ni reaccionar, para evitar ampliar su circulación. Por su parte, el término “candidato” surge en dos sentidos, primero, para explicar cómo cada persona construye su propio universo de ideas según las cuentas que sigue y la línea política con la que interactúa; y segundo, como parte de una estrategia de verificación, ya que cuando dudan de la información difundida por un medio, acuden directamente a la cuenta oficial del candidato para contrastar datos. Asimismo, la reiteración de la palabra “información” refleja que los jóvenes no son receptores pasivos, muchos expresan la necesidad de buscar otras fuentes y comparar versiones antes de formarse una opinión.

Finalmente, la frecuencia del término “redes” confirma que estos espacios digitales constituyen el escenario central donde se encuentran con la política, se exponen a noticias y opiniones, y comienzan a construir su visión sobre el panorama electoral. Sin embargo, la información no siempre es buscada activamente, con frecuencia “les aparece” organizada y priorizada por el algoritmo. Esta expresión evidencia que la experiencia informativa está mediada por sistemas automatizados que determinan qué contenidos se muestran y cuáles quedan invisibilizados.

Aunque los jóvenes reconocen la existencia de la desinformación y los riesgos de los contenidos manipulados, muchos no verifican la información en otras fuentes. Predomina una participación más asociada al filtrado, decidir qué creer o qué compartir, que a la producción activa de contenidos políticos.

Se identificó, además, que quienes contrastan fuentes y verifican datos logran expresar sus opiniones con mayor claridad y solidez argumentativa. En contraste, quienes no realizan estos procesos presentan posturas más frágiles o ambiguas frente a los contenidos electorales.

Una inteligencia colectiva frágil

Desde el paradigma crítico, la investigación concluye que la comunicación política en redes sociales no es completamente horizontal. Existen relaciones de poder que influyen en la circulación de la información, especialmente a través de los algoritmos que median la experiencia digital.

La desinformación debilita la formación de una opinión política informada, incluso cuando los estudiantes son conscientes de su existencia. La autonomía informativa se encuentra limitada por la dependencia de contenidos que llegan filtrados y organizados por plataformas digitales.

Aunque hay una preocupación compartida por verificar la información, no se observa una práctica colaborativa sólida que permita construir conocimiento político de manera colectiva. En este sentido, la inteligencia colectiva, como posibilidad de validar y enriquecer la información en comunidad, aparece como un proceso aún incipiente y frágil.

Por: Mariana Gallo y Linda Alejandra Rojas

El contenido aquí plasmado responde a las directrices editoriales de El Anzuelo Medios. Si usted tiene alguna inquietud, queja, sugerencia o reclamo sobre este, por favor comuníquese a través del correo elanzuelomedios@unibague.edu.co o al teléfono (57)+ 8 276 00 10 ext.: 4623.